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Pronunciamientos Sociales en Español | Vida Economica

Según fue enmendado y adoptado por más de dos
terceras partes del voto mayoritario (872-124) como un pronunciamiento
social de la Iglesia Evangélica Luterana en América durante su sexta
asamblea bienal el 20 de agosto de 1999, en Denver, Colorado.
La vida económica impregna nuestras vidas: el trabajo
que realizamos, el salario que percibimos, cúanto consumimos y
ahorramos, lo que valoramos, y cómo vemos a los demás. Una economía (oikonomia,
en griego, o "manejo de la casa") tiene la intención de satisfacer las
necesidades materiales de las personas. La actual economía basada en
el mercado lleva a cabo eso a un grado asombroso; muchos están
prosperando como nunca antes. Sin embargo, al mismo tiempo otros
siguen careciendo de lo necesario para una subsistencia básica.
Profundamente preocupados por aquellas personas afectadas
adversamente, nosotros, los integrantes de la Iglesia Evangélica
Luterana en América, evaluamos aquí y ahora la vida económica, a la
luz del imperativo moral de buscar medios de vida suficientes y
sustentables para todos.*
La economía del mercado de hoy se ha vuelto, hasta un
grado sin precedentes, global en amplitud, intensidad e impacto. Las
marcas comerciales más comunes aparecen por todo el mundo. Muchas
companías cuyas oficinas matrices están en los Estados Unidos generan
la mayoría de sus ingresos y ganacias en el extranjero. En los últimos
25 años el intercambio diario del comercio extranjero ha aumentado
cien veces. Miles de millones de dólares de capital pueden salir de un
país y entrar a otro con sólo oprimir unas cuantas teclas de
computadora. Esta globalización económica ha traído nuevos tipos de
negocios, oportunidades y mejor vida para muchos. También ha resultado
en miseria en aumento para otros. Una intensa competencia global puede
forzar a una compañía a reubicarse para sobrevivirCgenerando nuevos
empleos en otra parte, a la vez que deja atrás muchos otros empleados
sin trabajo. Cambios repentinos en los mercados capitales y
financieros pueden afectar dramáticamente el bienestar económico de
millones de personas, para bien o para mal.
A los seres humanos se les atribuye la vida económica
y se les responsabiliza por ella, pero con frecuencia las personas se
sienten impotentes frente a lo que ocurre. Ideas y prácticas basadas
en el mercado dominan hoy nuestro mundo en forma tal que parecen
eclipsar otras perspectivas económicas, sociales, políticas y
religiosas. Para muchas personas la economía del mercado global se
siente como un sistema libre de trabas que está reordenando el mundo
con sólo unas cuantas señales externas o muy poca responsabilidad,
respecto de valores que no sean las ganancias mismas. Los mandatos
económicos demandan a menudo sacrificios de las personas menos
pudientes. Cuando un sistema económico y sus efectos son aceptados sin
objeciones; cuando el sistema se convierte en un poder como casi
Adivino" que reina por encima de las personas, de las comunidades y de
la creación misma, entonces nos enfrentamos a un artículo central de
fe.
La Iglesia confiesa
Si la arena económica se convierte en un poder
reinante para nosotros, la pregunta surge: )en qué o en quién debemos
poner nuestra confianza y esperanza? El Primer Mandamiento es claro:
ANo tendrás otros dioses aparte de mí" (Éxodo 20:3). O como dijo
Jesús: ANo se puede servir a Dios y a las riquezas" (Mateo 6:24c;
Lucas 16:13). El poner nuestra confianza en otra cosa que no sea Dios
es la esencia del pecado. Esto rompe nuestras relaciones con Dios, con
los demás y con el resto de la creación, y da como resultado
injusticias y explotación: ATodos, grandes y pequeños, sólo piensan en
las ganancias mal habidas" (Jeremías 6:13).
Confesamos, como iglesia, que somos cautivos del
pecado y que nos sometemos con facilidad a los ídolos e injusticias de
la vida económica. A menudo dependemos de la riqueza y de los bienes
materiales más que de Dios, y nos cerramos a las necesidades de los
demás. Aceptamos, sin cuestionarlas, demasiadas suposiciones, normas y
prácticas que no sirven al bien común.
Nuestra identidad, confianza y esperanza primordiales
y duraderas están fundandas en el Dios que conocemos en Jesucristo. Al
ser bautizados en la vida, muerte y resurrección de Cristo, recibimos
nueva identidad y libertad, en vez de ser definidos y cautivos por el
éxito o el fracaso económicos. En la Iglesia, que es la comunidad
reunida del Cuerpo de Cristo, escuchamos la Palabra y tomamos parte de
la Santa Cena, como anticipo de la plenitud de la vida prometida por
Jesús: Ael pan de vida" (Juan 6:35). A través de la cruz de Cristo,
Dios perdona nuestros pecados y nos libera de ser cautivos de falsos
dioses. La fe en Cristo satisface el Primer Mandamiento. Estamos
llamados a amar a nuestro prójimo y a ser administradores de la vida
económica, la cual, aun distorsionada por el pecado, es todavía una
buena creación de Dios.
Dios, que Aimparte la justicia para los oprimidos y da
de comer a los hambrientos" (Salmo 146:7), se revela en Jesús, cuya
misión era la de Allevar la buena nueva a los pobres... anunciar la
libertad para los cautivos y devolver la vista a los ciegos; liberar a
los oprimidos; anunciar el año favorable del Señor" (Lucas 4:18-19).
El reino de Dios que él proclamó se hizo real a través de actos
concretos de justicia, como dar de comer a la gente, liberarla de
cualquier forma de esclavitud, abrazar a los que vivían excluidos por
los sistemas de esos tiempos, y llamar a sus seguidores a una vida de
fidelidad permanente en Dios.
El reino de Dios no es un sistema nuevo, ni un
conjunto de leyes prescriptivas, ni un plan de acción que dependa de
lo que hagamos. Tampoco es una esfera espiritual ajena a este mundo.
En Jesucristo, el reino de Dios intersecta la vida terrenal y
transforma nuestra manera de ver los sistemas de este mundo. Nuestra
fe en Dios nos coloca en una posición ventajosa para poder criticar a
todos y cada uno de los sistemas de este mundo, y todos y cada uno
están lejos de lo que Dios intenta. El empobrecimiento humano, la
acumulación excesiva de bienes materiales y el consumismo sin freno,
conducidos por la codicia, las enormes disparidades económicas y la
degradación de la naturaleza son incompatibles con este reino de Dios.
Dios está actuando en la vida económica por medio de
acciones y decisiones humanas. La vida económica tiene la intención de
ser un medio a través del cual han de ser servidos los propósitos de
Dios para la con humanidad y con la creación. Pero cuando esto no
ocurre no podemos, como iglesia, permanecer callados, en virtud de
quiénes somos y a quién pertenecemos.
Nuestra obligación
y las tensiones actuales
Desde el punto de vista de la fe, Amedios de
vida sustentables y suficientes para todos" es un punto de
referencia que nos permite afirmarnos, oponernos o buscar los cambios
en la vida económica. En este mundo, a causa del pecado nos quedamos
cortos en el cumplimiento de estas obligaciones, pero vivimos
iluminados por la luz del futuro que Dios nos ha prometido, y que
asegura que finalmente no habrá hambre ni injusticia. Esta promesa nos
inquieta con menos de lo que Dios intenta para el mundo. Y en materia
económica, ello nos conduce:
-
al alcance de la preocupación de Dios ("para
todos");
-
a los medios por los cuales toda vida se sostiene ("medios
de vida");
-
a todo aquello que es necesario ("suficiente");
-
a una perspectiva a largo plazo ("sustentabilidad").
Estos criterios a menudo entran en conflicto con los
demás. Lo que beneficia a la gente en un área, sector o país puede
dañar a otros, en otros sitios. Lo que en un contexto es suficiente,
no lo es necesariamente en otro. Lo que es económicamente suficiente
no es necesariamente sustentable. En los dinámicos procesos de la vida
económica existen intercambios y ambigüedades complejos y difíciles.
Como creyentes, somos impulsados por las promesas de Dios, tanto como
somos confrontados con las realidades prácticas de la vida económica.
A menudo, conscientes de nuestro conocimiento incompleto, del pecado
que nubla todo juicio y acción humana y de la gracia y el
perdón dado por Cristo, tenemos que elegir entre reclamos
competitivos.
Las suposiciones económicas pueden contradecir aquéllo
que nosotros Acomo iglesia" confesamos. Quienes estamos en Cristo
permanecemos en tensión con la prioridad que otorgamos al dinero, al
consumo, a la competencia y a las ganancias de nuestro sistema
económico.
-
Aunque nuestra sociedad valora en mucho la autonomía
y la autosuficiencia, como personas de fe confesamos depender de
Dios y ser interdependientes respecto de los demás. A través de
estas relaciones somos cultivados, sustentados y hechos
responsables.
-
Aunque para muchos lo que importa en la vida
económica es tener éxito y
llegar a ser alguien, nosotros confesamos que en
Cristo somos libremente justificados por la gracia obtenida a través
de la fe, en vez de por lo que hacemos.
-
Aunque la economía del mercado enfatiza lo que los
individuos desean comprar, están dispuestos adquirir y son
capaces de comprar, como personas de fe nos damos cuenta de que lo
que los seres humanos deseamos no es necesariamente lo que
necesitamos, por el bien de la vida.
-
Aunque una economía de mercado supone que las
personas actuarán para incrementar al máximo sus propios intereses,
nosotros reconocemos que lo que es de nuestro interés personal debe
ser colocado en contexto con lo que es bueno para el prójimo.
-
Aunque la competitividad es un factor clave para el
éxito de la economía, nosotros reconocemos que una competitividad
intensa puede destruir relaciones y obrar en contra de la
reconciliación y cooperación que Dios desea entre las personas.
-
Aunque el razonamiento económico supone que los
recursos son escasos para satisfacer los deseos de las personas,
nosotros afirmamos que Dios promete un mundo donde existe lo
suficiente para todos, si tan sólo aprendiéramos cómo usar y
compartir lo que Dios nos ha dado para el bien de todos.
-
Aunque con frecuencia se considera al crecimiento
económico como un bien incondicional, insistimos en que tal
crecimiento debe ser evaluado a través de los efectos directos,
indirectos, a corto y a largo plazo que produce sobre el bienestar
de toda la creación y de las personas, especialmente las que son
pobres.
Cuando en el Padre Nuestro rezamos: Ael pan
nuestro de cada día, dánoslo hoy," nos colocamos en
contradicción con las suposiciones económicas de nuestra sociedad. En
vez de ser autosuficientes, necesitamos depender de lo que Dios nos da
o provee a través de las personas, las prácticas y los sistemas. El
Apan de cada día" no se gana por los esfuerzos de los individuos
solos, sino a través de una gran variedad de relaciones e
instituciones.1 Dios da de tan diversos modos, que nuestra noción de a
quiénes incluye ese Anosotros" se expande, y habiendo empezado por las
personas a nuestro alrededor, termina incluyendo a todo el mundo. En
contraste total con aquellos que buscan la acumulación de bienes y la
ganancia irrestricta, nuestra atención se dirige a quienes se
encuentran desesperados por lo que sustentará sus vidas justamente
este día.
Para todos,
especialmente para quienes viven en la pobreza
La expresión Apara todos" se refiere a toda la familia
de Dios--todas las gentes y la creación del mundo. Debemos evaluar las
actividades económicas en términos de cómo afectan a Atodos,"
especialmente a las personas que viven en la pobreza.
Tendemos a observar la vida económica por la manera
como nos afecta personalmente. La cruz de Cristo reta a los cristianos
a observar esta arena a través de la experiencia de aquellos de entre
nosotros que se encuentran empobrecidos, sufriendo, en la ruina,
traicionados, ignorados o sin esperanza. Vemos al Cristo crucificado
(Mateo 25:31-46) a través de aquellos que son Adespreciados" y a los
que Anadie toma en cuenta" (Isaías 53:3), a través de quien le son
reveladas la rectitud y la justicia. El poder del sufrimiento de Dios
y amor de Dios que se prodiga, transforma y reta la Iglesia para
ponerse de pie junto a todos los que son ignorados por el bien del
progreso económico o por la codicia. Desde la confesión de la fe deben
de fluir actos de justicia por el bien de los más vulnerables.
La indignación por el apuro de las personas que vivien
en la pobreza es un tema que persiste a través de toda la Biblia. La
parcialidad de Dios hacia los pobres e indefensos está en el corazón
del ministerio de Jesús y es el mensaje central de los profetas del
Antiguo Testamento. Los pobres son aquellos que viven precariamente,
entre la subsistencia y la privación total. No es en sí la gente pobre
la que constituye el problema, sino su falta de acceso a las
necesidades básicas de la vida. Sin ellas, ellos no pueden mantener su
dignidad humana. Algunos temas fundamentales de las Escrituras indican
que las personas son pobres debido a las circunstancias que les han
afligido (tales como su condición de Aextranjeros, huérfanos,
viudas"), o debido a la codicia y las prácticas injustas de aquellos
que están Apisoteando al pobre" (Amós 5:11). El contraste básico está
entre los débiles y los codiciosos. El salmista censura que Alos
malvados sacan la espada y tensan el arco para hacer caer a los pobres
y humildes" (Salmo 37:14). El profeta se manifiesta contra aquellos
Aque dictan leyes injustas y publican decretos intolerables que no
reconocen los derechos de los pobres" (Isaías 10:1-2). Su problema
moral es que ellos han seguido los mandatos de su codicia, en vez de
seguir a Dios. Como resultado, los pobres pierden su recurso
productivo básico (la tierra), y caen en círculos de deudas. La
pobreza es un problema de toda la comunidad humana, no sólo de
aquellos que son pobres o vulnerables.
Las ideas de Martín Lutero acerca del significado de
los mandamientos en contra de matar, robar y codiciar son serias, en
relación con los pobres. Violamos Ael no matarás" cuando no ayudamos y
apoyamos a los demás para que puedan satisfacer sus necesidades
básicas. Como Lutero explicó: ASi ves a alguien que esté pasando
hambre y no le das de comer, tú le has dejado pasar hambre"2. El
concepto de Arobar" puede incluir al acto de Atomar ventaja de nuestro
prójimo en cualquier tipo de trato que resulte en pérdida para él
...doquiera que se lleve a cabo un negocio y se intercambie dinero
para bienes o labor"3. ANo codiciarás" significa ADios no desea que
prives a tu prójimo de cualquier cosa que sea de él o de ella,
permitiendo que sufra pérdidas mientras que tú satisfaces tu
codicia"4. Las leyes hebraicas relacionadas hacen un llamado para que
lo que quede de los productos agrícolas en los campos se lo dejen a
los pobres (Deuteronomio 24:21), una cancelación periódica de las
deudas (Deuteronomio 15:1), y un año de jubileo en el cual la
propiedad debe de ser redistribuida o restablecida a aquellos que la
había perdido, para que puedan de nuevo tener medios de subsistencia
(Levítico 25).
Actualmente, más de mil millones de personas en el
mundo carecen de lo necesario para satisfacer sus necesidades básicas.
Muchas más carecen de servicios como: agua potable, drenaje
adecuado,vivienda y servicios de salud. Estas personas, en su lucha
diaria por sobrevivir, recurren a las alternativas limitadas que
tengan frente a ellos. Miles de ellos mueren diariamente. Millones más
se dedican a actividades económicas que forman parte de la economía
clandestina o informal, y no aparecen en las estadísticas económicas.
Con frecuencia, los niños no tienen otro destino más que el de
trabajar en condiciones injustas para conseguir dinero para ellos y
sus familias. Las luchas políticas, el militarismo y las guerras
añaden males a esta tragedia, desplazando masas enteras de gente que
abandona sus hogares.5 En muchos de los países más pobres los ingresos
continúan decayendo, y la gente subsiste cada vez con menos y menos
recursos. No obstante que la mayoría de los pobres viven en países en
vías de desarrollo, donde la estadística continúa creciendo a
velocidades alarmantes, muchos millones se encuentran en países
industrializados. Millones de personas pobres viven en comunidades
dentro de los Estados Unidos y el Caribe, donde la Iglesia Evangélica
Luterana está presente.
Con el tiempo, los países en vías de desarrollo que
han abierto sus economías a los mercados globales han reducido
generalmente la pobreza más que aquellos que no lo han hecho, pero los
términos de comercio a menudo trabajan en detrimento de los países
menos desarrollados. Buscar más intercambios justos Apara todos" a
través de la inversión y el comercio es un reto significativo. El
peligro es que menos partes desarrolladas del mundo, o menos grupos
poderosos dentro de un mismo país, se verán explotados o excluidos de
la participación en los mercados globales.
Cuando un país en desarrollo adquiere muchas deudas,
los más pobres son generalmente los más afectados adversamente. Una
enorme parte de los ingresos de un país tiene que ser utilizada para
liquidar las deudas, muchas de las cuales pueden haber sido contraídas
injustamente o bajo gobiernos corruptos. Es un hecho recurrente que
los programas estructurales de cuentas para liquidar deudas desvían
los fondos que son tan necesarios para aplicar a esfuerzos educativos,
de salud y en favor del medio ambiente, o para la infraestructura del
desarrollo económico.
Dios está de pie para enjuiciar a aquellas autoridades
que no cumplen con su responsabilidad y, en cambio, ejerce la
compasión para liberar a los pobres de todo aquello que les oprime:
A(Hagan justicia al débil y el huérfano! (Hagan justicia al pobre y al
necesitado!" (Salmo 82:3). De los ricos se espera que utilicen su
riqueza para beneficiar a su prójimo que vive en la pobreza, aquí y en
todo el mundo.
A la luz de estas realidades, nos comprometemos
como iglesia 6 y exhortamos a nuestros miembros a:
-
Enfrentar creativa y decisivamente las complejas
causas de la pobreza;
-
Propiciar oportunidades para el diálogo, el
aprendizaje y el análisis estratégico entre la gente de diferentes
circunstancias económicas y de diferentes regiones que ha resultado
perjudicada por los cambios de la economía global;
-
Dar más para aliviar las condiciones de pobreza, e
invertir más en iniciativas que reduzcan la pobreza.
Hacemos un llamado para:
-
Dilucidar la manera en que las políticas y prácticas
específicas que se están aplicando afectan a las personas y las
naciones más pobres, y determinar los cambios necesarios para
aplicar políticas de crecimiento económico, de comercio e inversión,
que resulten más beneficiosas para los pobres.
-
Redoblar los esfuerzos para aumentar la
participación de las personas de bajos ingresos en la vida cívica y
el ámbito político, así como incrementar la vigilancia y la acción
de los ciudadanos cuando desafían a sus gobiernos y otros sectores,
ante el hecho de que los vuelven cautivos de disposiciones que
limitan los intereses económicos que no representan el bien común;
-
Promover cambios por todo el mundo que toma de los
presupuestos militares para promover propósitos encaminados a
satisfacer las necesidades de las personas de bajos ingresos.
-
Apoyar la planificación familiar y fomentar mejores
oportunidades para las mujeres, de manera que puedan aliviarse las
presiones de la población7.
-
Reducir la carga de la abrumadora deuda
internacional, de manera tal que no imponga más privaciones a los
pobres, y la cancelación de algunas o de todas las deudas en
aquellos países cuyo grave adeudamiento inmovilice su economía.
-
Promover inversiones, fondos de préstamos, prácticas
de contratación de empleados, capacitación laboral, financiamiento
de microempresas y otros proyectos para el desarrollo comunitario
que puedan fortalecer económicamente a personas de bajos ingresos.
Medios de vida:
vocación, trabajo y dignidad humana
Vocación: Nuestro llamado de Dios empieza en
las aguas del Bautismo y se vive en una amplia variedad de escenarios
y relaciones. Liberados por medio del Evangelio, debemos servir a los
demás en áreas de responsabilidad tales como la familia, el empleo y
la vida comunitaria. Aunque continuamos atrapados en las ambigüedades
y el pecado de este mundo, nuestra vocación consiste en buscar lo que
es bueno para la gente y el resto de la creación, en formas tales que
glorifiquen y anticipen el futuro prometido por Dios. El término
Amedios de vida" designa nuestros medios de subsistencia o cómo somos
sostenidos económicamente. Esto ocurre a través de empleos pagados, el
autoempleo, la posesión de negocios y riquezas acumuladas, así como
también mediante el apoyo de la familia, las redes comunitarias y la
ayuda gubernamental.
Las familias, vecindarios y escuelas fuertes deben
apoyar y ayudar a preparar a las personas para que sean aptas para
ganarse el sustento. Las iglesias, los negocios, las instituciones
financieras, el gobierno y la sociedad civil también desempeñan
papeles claves. A través de estas relaciones la gente puede ser
capacitada y obligada a conseguir sus medios de vida a la medida de
sus capacidades. Cuando esta infraestructura para los medios de vida
está ausente, débil o amenazada (como lo está para muchos hoy en día),
es más probable que las personas vivan empobrecidas en lo material, lo
emocional o lo espiritual.
A través de estas relaciones y estructuras, los
individuos pueden aprender virtudes importantes, tales como:
-
confianza, sentido de responsabilidad y fidelidad en
las relaciones;
-
Disciplina, honestidad, diligencia y responsabilidad
para el trabajo;
-
frugalidad, prudencia y abstinencia, y templanza en
el uso de los recursos;
-
compasión y justicia hacia las otras personas y
hacia el resto de la creación.
Estas virtudes, junto con las perspectivas y destrezas
adquiridas por medio de la educación y la capacitación, hacen más
posible que los individuos puedan florecer en sus medios de vida.
Como iglesia nos comprometemos y
exhortamos a nuestros miembros a:
-
Desarrollar las capacidades dadas por Dios y
facilitar un desarrollo estable, holístico y amoroso para niños y
jóvenes, a través de la familia, el vecindario, las congregaciones y
otras instituciones;
-
Apoyarnos unos a otros y alentarnos para vivir
nuestra vocación de manera que sirva al prójimo y contribuya a la
vitalidad de la familia y la comunidad;
-
Orar y actuar para proveer los medios de vida para
nosotros y los demás a través de instituciones de nuestro día,
confiando en el cuidado providencial de Dios para todos.
Hacemos un llamado para que:
-
Existan políticas que promuevan la estabilidad
familiar, escuelas fuertes y vecindarios seguros;
-
Enfrentemos los obstáculos que enfrentan los
individuos cuando intentan prepararse para conseguir o mantener su
sustento (obstáculos tales como la falta de preparación, las
dificultades para transportarse, la necesidad de alguien que atienda
a los hijos pequeños, o un deficiente estado de salud).
Trabajo: En Génesis el trabajo debe ser un
medio a través del cual se pueden satisfacer las necesidades básicas
del ser humano Apara cultivar y cuidar" el jardín en el cual Dios los
ha colocado (Génesis 2:15). El trabajo no se ve como un fin en sí
mismo, sino como un medio para sostener a los seres humanos y al resto
de la creación. Debido al pecado, la obra que Dios le da a los humanos
también se convierte en trampa y angustia (Génesis 3:17, 19). La
injusticia a menudo priva a la gente de los frutos de su obra
(Proverbios 13:23), la cual beneficia a otros en su lugar.
Dios llama a las personas a usar su libertad y
responsabilidad, sus capacidades y conocimiento para participar
productivamente en el mundo de Dios. Como administradores de lo que
Dios nos ha encomendado, debemos usar los recursos disponibles para
generar empleos para el sustento de más personas, así como para crear
capital que ayude al crecimiento necesario para satisfacer las
necesidades básicas. La riqueza debe servir para beneficiar a los
demás con objeto de que también ellos puedan vivir productivamente.
En muchos empleos de hoy en día, lo que importa, en
vez de un sentido de vocación, es la satisfacción de los deseos que
hace posible la remuneración del trabajo. El trabajo se convierte en
el medio hacia un consumismo creciente. Muchos también experimentan
una sensación de estar siendo permanentemente juzgados, y tienen que
permanecer a la altura de un parámetro implacable de productividad o
ganancia. Somos liberados de tal cautividad económica por el perdón,
la nueva vida y la dignidad que es nuestra en Cristo.
Las fuerzas económicas competitivas, así como también
el cambio de tecnología y las demandas del consumidor, afectan
significativamente los tipos de empleo disponibles y la naturaleza
misma del trabajo. La creciente productividad y la innovación
tecnológica continúan haciendo que unos empleos se vuelvan obsoletos,
mientras se crean otros. Ahora, un número cada vez más creciente de
empleos son sólo de medio tiempo, temporales o sujetos a contratos
reducidos, sin la duración, estabilidad y seguridad que representaban
en el pasado. Los trabajadores en los Estados Unidos producen cada vez
más servicios, en vez de bienes tangibles. Muchas personas prefieren
trabajar por su cuenta. Un gran número pierde sus empleos cuando las
compañías se fusionan, se contraen o se reubican en áreas donde los
costos por la mano de obra son más baratos.
Las transiciones de los empleos pueden ser
enriquecedoras, pero también dolorosas. Poder contar para el futuro
con el diario sustento, así como sentirnos consagrados a nuestro
trabajo o como si estuviéramos respondiendo a un verdadero llamado son
cosas muy difíciles cuando el trabajo está continuamente en cambio.
Muchos trabajadores se sienten amenazados; se sienten prescindibles.
En medio de estos cambios, nuestra fe nos recuerda que la seguridad y
el sustento descansan fundamentalmente en Dios. Nuestra esperanza está
fundada en la promesa de Dios: que la gente Adisfrutará del trabajo de
sus manos" (Isaías 65:21). Esto nos da valor para preguntar por qué
están ocurriendo esos cambios, y valor para retar las fuerzas de la
codicia y la injusticia, cuando son capaces de privar a las personas
de lo que necesitan para vivir. También nos da aliento para cuando es
necesario buscar nuevas posibilidades para los medios de vida.
Por lo tanto, nos comprometemos como
iglesia y exhortamos a nuestros miembros a:
-
Deliberar juntos acerca de los retos que la gente
enfrenta en su trabajo;
-
Aconsejar y apoyar a quienes están desempleados;
subempleados, o que experimentan una transición en el empleo;
-
Darles capacitación para que adquieran habilidades
para el empleo y destrezas de lenguaje que permitan a los más
vulnerables (incluyendo a nuevos inmigrantes) estar mejor preparados
para el empleo.
Hacemos un llamado para que existan:
-
Sociedades nuevas en el sector privado y público,
destinadas a crear empleos y programas para la retención de empleos;
-
Políticas económicas nacionales que busquen bajar la
tasa de desempleados, y que disminuya lo antes posible.
Dignidad humana: Los seres humanos son creados
Aa imagen y semejanza de Dios" (Génesis 1:27) como seres sociales cuya
dignidad, mérito y valor les son conferidos por Dios. Aunque nuestra
identidad no depende de lo que hacemos, a través de nuestro trabajo
debemos poder expresar esta dignidad recibida de Dios como personas de
integridad, mérito y significado. Sin embargo, el trabajo no
constituye la integridad de nuestra vida. Cuando somos considerados y
tratados únicamente como trabajadores, tendemos a ser explotados.
Los empleadores tienen la responsabilidad de tratar a
sus empleados con dignidad y respeto. Y esto se debe reflejar en la
remuneración, las prestaciones, condiciones de trabajo, la seguridad
en el trabajo y capacitación en el empleo. Por su parte, los empleados
tienen la responsabilidad de trabajar a la más alta capacidad de su
potencial y de manera fiable y responsable. Esto incluye los hábitos
en el trabajo, actitudes hacia los empleadores y hacia sus compañeros
trabajadores, y una buena disposición para adaptarse y prepararse para
encarar nuevas situaciones de trabajo. Nadie debe ser obligado a
trabajar bajo condiciones que violen su dignidad o libertad; que
pongan en peligro su salud o seguridad; que impliquen descuido del
bienestar de su familia, o que otorguen a su labor una remuneración
injusta.
Nuestra dignidad en comunidad dada por Dios significa
que hemos de participar activamente en las decisiones que impactan
nuestras vidas, en vez de reducinos pasivamente a aceptar decisiones
que otros toman por nosotros. Las personas deberían participar en la
toma de aquellas decisiones que afectan directamente a su trabajo.
También deben tener la libertad de determinar su propia vida,
independientemente de su empleo particular. Las políticas públicas
pueden ofrecer condiciones económicas y de otra índole que protejan la
libertad y la dignidad humanas, en relación con el trabajo.
En la mayoría de las situaciones de empleo están
presentes las disparidades entre los centros de poder, así como los
intereses en competencia. Ciertamente, los empleadores necesitan
trabajadores competentes y comprometidos con la empresa, pero esto no
necesariamente presupone respeto por parte de aquélla hacia la vida
privada de los trabajadores y hacia sus necesidades individuales. Los
trabajadores individuales dependen de la organización para obtener
empleo, entendido como el medio para ganarse la vida, pero esto no
necesariamente presupone que habrán de respetar los intereses y metas
de la organización. La gerencia y los empleados se acercan a la
justicia cada vez que, al negociar intereses en conflicto, buscan y
manejan formas conciliatorias de negociación. Los empleados son a
menudo vulnerables y les falta poder para manejar tales negociaciones.
Por ello, tal vez necesiten organizarse, en su búsqueda de justicia y
dignidad humanas. Cuando esto ocurre, todas las partes involucradas
esperan información exacta y tácticas justas.
Como iglesia, nos comprometemos a:
-
emplear a los solicitantes, sin discriminación de
raza, etnicidad, sexo, edad, discapacidades, orientación sexual o
factores genéticos.
-
remunerar a toda la gente que convocamos o
empleamos, con una cantidad suficiente como para que puedan vivir
con dignidad;
-
asegurarles una adecuada pensión de retiro y
beneficios de salud, así como condiciones de trabajo seguras y
saludables; también, suficientes periodos de descanso, vacaciones,
descanso sabático y horarios de trabajo que tomen en consideración a
sus familias;
-
cultivar sitios de trabajo donde puedan participar
en la toma de decisiones;
-
honrar el derecho de los empleados a organizarse, en
busca de mejores condiciones de trabajo. También nos comprometemos a
honrar el derecho de que los trabajadores tomen decisiones libres e
informadas; y alentar a aquellos que se involucran en negociaciones
colectivas, para que se comprometan a encontrar acuerdos negociados,
especialmente cuando han fracasado los intentos de participar en
condiciones justas de trabajo, y a impedir el reemplazo permanente
de trabajadores huelguistas.
Hacemos un llamado en favor de:
-
que otros empleadores se involucren en prácticas
similares;
-
la ejecución de regulaciones del gobierno contra la
discriminación, condiciones de trabajo y prácticas explotadoras de
trabajo (incluyendo la mano de obra infantil), y por el derecho de
los trabajadores a organizarse y negociar colectivamente;
-
políticas públicas que aseguren a los trabajadores
seguro social, seguro de desempleo y cobertura médica adecuados; *
un nivel mínimo de salario que propicie el equilibrio entre la
necesidad de los empleados de contar con un ingreso suficiente, por
un lado, y el riesgo de acarrear significativos efectos negativos en
el mercado general de trabajo, por el otro;
-
la disponibilidad de crédito para el pago de
impuestos, así como de otros mecanismos que complementen el ingreso
insuficiente de los trabajadores con bajos ingresos, para poder
sacarlos de la pobreza.
Suficiencia:
suficiente, pero no demasiado
La palabra Asuficiencia" significa contar con ingresos
adecuados y con otros recursos que permitan a la gente satisfacer sus
necesidades básicas, incluyendo alimentación, vestimenta, vivienda,
cuidado de la salud, desarrollo personal y una digna participación en
la comunidad. Dios ha creado un mundo de suficiencia para todos,
proveyéndonos a diario y de manera abundante todos los satisfactores
de las necesidades de la vida.8 En muchos países, el problema no
consiste en la falta de recursos, sino en cómo éstos son compartidos y
distribuidos, y si son accesibles o no para la sociedad. La justicia
busca imparcialidad en la manera en que son asignados entre las
personas los bienes, servicios e ingresos, incluso la riqueza, para
que todos puedan adquirir lo que necesitan para vivir.
La necesidad humana y el derecho de posesión a menudo
están en contradicción unos con otros. El entendimiento bíblico de la
mayordomía consiste en que aquello que tenemos no nos pertenece
finalmente a nosotros. Somos llamados a ser mayordomos de lo que Dios
nos ha entregado para el bien de todos. Esta mayordomía incluye
mantener a las instituciones y los procesos económicos, políticos y
sociales siendo responsables de producir y distribuir lo que es
necesario para la suficiencia de todos. La propiedad privada se afirma
a tal extremo, que sirve como un medio útil, aunque imperfecto, para
satisfacer las necesidades básicas de individuos, hogares y
comunidades.
El gobierno tiene la intención de servir los
propósitos de Dios al limitar o sancionar intereses económicos rígidos
y al promover el bien común. El pagar impuestos para que el gobierno
pueda llevar a cabo estos y otros propósitos es una expresión
apropiada de nuestra mayordomía en la sociedad, y no algo que deba
evitarse. Sin embargo, a menudo el gobierno se queda corto en el
cumplimiento de estas responsabilidades. Sus políticas pueden llegar a
dañar el bien común, y especialmente a la parte más vulnerable de la
sociedad. Los jefes de estado y de gobierno deben responsabilizarse
también por los propósitos de Dios: Apara que con rectitud y justicia
gobierne a tu pueblo y a tus pobres" (Salmo 72:2).
Dentro de la comunidad humana la insuficiencia
material de algunos es en sí misma un problema espiritual. APues si
uno es rico y no se la da, )cómo puede tener amor de Dios en su
corazón?" (1 Juan 3:17). Además de que el pecado rompe nuestros lazos
con los demás, también quebranta nuestro sentido de responsabilidad
para con ellos. Vivimos separados de los demás a causa de los ingresos
y la riqueza, y nos resentimos de lo que otros tienen. La inmensa
disparidad en los ingresos y la riqueza Atales como las que
enfrentamos en este país" amenaza la integridad de la comunidad
humana.
Tanto los ricos como los pobres son todos llamados a
establecer relaciones de generosidad, de la cual todos pueden
beneficiarse. Dentro de la Iglesia se unen en Cristo los que subsisten
en la necesidad, tanto como los que viven en la abundancia. Sobre esta
base, y frente a las disparidades en la iglesia de sus días, Pablo
hace un llamado por: Aun balance justo entre la actual abundancia de
ustedes y la necesidad de ellos, para que ustedes fuesen enriquecidos
con su pobreza." Al hacerlo, Ani le sobró al que había recogido mucho,
ni le faltó al que había recogido poco" (2 Corintios 8:9, 13-15).
El mandato de Dios es claro. AEl ayuno que a mí me
agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y
desates los nudos que aprietan el yugo; en que compartas tu pan con el
hambriento, y recibas en tu casa al pobre sin techo; en que vistas al
que no tiene ropa y no dejes de socorrer a tus semejantes" (Isaías
58:6-7). La gracia generosa y justificadora de Dios nos libera de
preocupaciones del tipo de las que se nos revierten y nos convoca a
una vida de mutua generosidad, al relacionarnos con todos los que son
nuestro prójimo. La fe se vuelve activa mediante relaciones
personales, asistencia directa y más amplios cambios de política en la
sociedad.
Pero no es suficiente: en los Estados Unidos,
decenas de millones de personas viven en la pobreza, aunque muchos se
rehusan a considerarse a sí mismos como Apobres." Algunos tienen que
decidir a diario de cuáles bienes o satisfactores tendrán que
prescindir. Muchos trabajan medio tiempo o turno completo pero, aún en
esa base, son todavía incapaces de sacar a sus familias de la pobreza.
Otros, por razones físicas o mentales no pueden trabajar. A muchos les
falta el apoyo familiar, educativo y comunitario que es indispensable
para tomar buenas decisiones en la vida. Aunque las gentes que viven
en la pobreza son particularmente evidentes en las ciudades, los
pobres de los suburbios, los pueblos pequeños y las zonas rurales
conforman una realidad que, aunque más oculta, es igualmente dolorosa.
La mayoría de las personas pertenecientes a las minorías viven en
condiciones de pobreza. Una desproporcionada mayoría de aquellos que
llamamos pobres son mujeres solas, con hijos.9 El racismo sistemático
y el sexismo continúan siendo evidentes en las estadísticas de la
pobreza.
A la luz de estas realidades, nos comprometemos
como iglesia y exhortamos a nuestros miembros a:
-
ofrecer asesoría, comida, vestimenta, alojamiento y
dinero para las personas en necesidad, a través de modos tales que
respeten su dignidad;
-
desarrollar relaciones reconfortantes, recíprocas y
cara a cara, entre personas que tienen lo suficiente y personas que
viven en la pobreza, especialmente a través de asociaciones
congregacionales y sinodales;
-
abogar en favor de políticas públicas y privadas que
atiendan a las causas de la pobreza;
-
apoyar con generosidad a organizaciones y esfuerzos
de índole comunitaria, que permitan a las personas de bajos ingresos
obtener medios de vida suficientes y sustentables;
-
continuar trabajando para erradicar el racismo y el
sexismo.
Hacemos un llamado en favor de:
-
que el gobierno brinde asistencia adecuada (en
materia de ingresos y servicios relacionados) a ciudadanos,
inmigrantes documentados y refugiados que no pueden resolver el
problema de subsistencia a través del empleo;
-
que haya fondos públicos adecuados y consistentes
para cubrir los diferentes servicios de bajos ingresos que proveen
las organizaciones no lucrativas que procuran el bien común;
-
vigilancia para asegurar que las nuevas formas de
asistencia y servicios (tal como a través del sector privado) a
personas de bajos ingresos no sacrifiquen a los más vulnerables, en
nombre de la eficiencia o los beneficios económicos;
-
que se corrijan los sistemas regresivos de
impuestos, de modo que a los contribuyentes se les apliquen los
impuestos de manera progresiva, en proporción con su capacidad de
pagar;
-
que exista oposición a loterías y otros juegos de
azar patrocinados por el estado, debido a que estos son medios
regresivos de elevar los ingresos estatales, y afectan adversamente
a quienes son pobres.10
Demasiado: Debido a que la mayoría de nosotros
aquí en los Estados Unidos tenemos más de lo que necesitamos,
fácilmente podemos terminar atados a lo que tenemos. Entonces nos
volvemos como el joven a quien Jesús encontró, y cuya cautividad por
sus posesiones materiales le impedían seguir al Maestro (Mateo
19:16-22; Marcos 10:17-22; Lucas 18:18-25).
Consumimos bienes y utilizamos servicios para
satisfacer nuestras necesidades. Las empresas estimulan aún más los
deseos para aumentar el consumo y expandir las ventas. En vez de que
la necesidad humana determine el consumo, tanto la publicidad como los
medios de promoción moldean y expanden los deseos. Cuando el consumir
para satisfacer las necesidades básicas se convierte en consumismo
voraz como un fin en sí, entonces enfrentamos una seria crisis de fe.
Al añorar una vida sin límites la acumulación sin fin
de posesiones y la A(Ay de ustedes, que compran casa y más casas, que
consiguen campos y más campos, hasta no dejar lugar a nadie más, y se
instalan como si fueran los únicos en le país!" (Isaías 5:8). Muchos
ven las posesiones materiales y el dinero como el medio para gozar de
la Aplenitud de la vida," y entonces se vuelven más dependientes de
las transacciones económicas. Pero Jesús pregunta: A)De qué le sirve
al hombre ganar el mundo entero, si se pierde o se destruye a sí
mismo?" (Lucas 9:25).
En los Estados Unidos el mérito y el valor de las
personas tienden a ser medidos por el tamaño de sus ingresos y
riquezas. Si fuesen juzgados por sus compensaciones multimillonarias,
los altos oficiales corporativos y las superestrellas del deporte
serían los individuos con el valor más alto en nuestra sociedad. Son
escandalosas las enormes disparidades entre sus ingresos y los
salarios promedio de los trabajadores.
El poder económico de las grandes corporaciones
transnacionales continúa creciendo, haciendo de algunas de ellas más
grandes que muchas economías nacionales. Junto con esta fuerza
financiera viene un potencial inmoderado para influir en las
decisiones políticas, las economías locales y regionales y los
procesos democráticos de la sociedad. El poder que ejercen las grandes
corporaciones transnacionales, acrecentado por fusiones y por el
control de las acciones de los socios minoritarios, puede tener
efectos positivos, pero también puede mantener a muchos otros cautivos
de los intereses corporativos transnacionales. La comunidad global
debe continuar buscando maneras efectivas de hacer más responsables Aa
estos y a otros poderosos agentes económicos" de que existan medios de
vida suficientes y sustentables para todos.
A la luz de estas realidades, nos comprometemos
como iglesia y exhortamos a nuestros miembros a:
-
examinar en qué grado estamos siendo cautivos de
nuestras posesiones y cómo podemos ser liberados para ser fieles
mayordomos de ellas;
-
llevar a cabo una consideración seria y continua en
nuestras familias y congregaciones de cómo resistir las tentaciones
del consumismo y vivir vidas menos orientadas a la acumulación de
bienes materiales y posesiones financieras;
-
educarnos unos a otros, empezando con los jóvenes,
acerca de cómo manejar responsablemente el dinero y el crédito, y
aprender a gastar dentro de los límites personales;
-
compartir generosamente nuestra riqueza (por
ejemplo, a través del diezmo y ofrendas planificadas), especialmente
para propósitos que atiendan a las necesidades de los demás.
Hacemos un llamado en favor de:
-
políticas corporativas que disminuyan las
disparidades entre las compensaciones de los altos ejecutivos
corporativos y las de los trabajadores, a lo largo y ancho de toda
la organización;
-
un ejercicio del poder con carácter corporativo, que
se responsabilice de los efectos y consecuencias que las prácticas
de la empresa acarrean sobre los trabajadores, la comunidad que la
rodea y el medio ambiente, tanto en nuestro país, como a través del
mundo;
-
vigilar las exenciones de impuestos, subsidios e
incentivos que actualmente reciben muchas compañías, para estar
seguros de que tales beneficios están efectivamente al servicio del
bien común;
-
el reforzamiento de leyes para prevenir el ejercicio
del control desmedido del mercado, ejercido por grandes
corporaciones;
-
reformar las medidas regulatorias gubernamentales
para que los gobiernos puedan monitorear las prácticas del sector
privado de manera más efectiva y eficiente, en medio de una economía
global siempre cambiante.
La sustentabilidad:
del medio ambiente, de la agricultura y de las comunidades de bajos
ingresos
ASustentabilidad" es la capacidad que tienen los
sistemas naturales y sociales para sobrevivir y prosperar juntos a
largo plazo. Lo que es suficiente para satisfacer los deseos de las
personas, con frecuencia entra en contradicción con lo que puede ser
sustentable con el paso del tiempo. La sustentabilidad tiene que ver
también con la manera en que evaluamos la actividad económica en
términos de sus efectos continuos sobre el bienestar, tanto de la
naturaleza, como de las comunidades humanas. La vida económica debe
ayudar, ahora y en el futuro, a sostener a los seres humanos y al
resto de la creación.
Los esfuerzos por brindar medios suficientes de
subsistencia deben ser económicamente sustentables. Los individuos y
las familias no deben pedir prestado más allá de lo que puedan pagar
*** después de satisfacer sus necesidades futuras. Los gobiernos no
deben financiar sus gastos por medio de préstamos excesivos o la
creación de dinero circulante que no sólo reduce el ingreso y la
producción nacionales, sino que amenaza los medios de vida de
generaciones futuras. Las tasas de impuestos y las regulaciones del
gobierno no deben ser una carga tal que sofoque la producción de todos
los bienes y servicios que las personas necesitan para vivir.
ADel Señor es el mundo entero, con todo lo que en él
hay, con todo lo que en él vive" (Salmo 24:1). De la misma manera en
que Dios lo creó todo, también Dios lo sostiene todo: ASi envías tu
aliento de vida... renuevas el aspecto de la tierra" (Salmo 104:30).
Dios hace un pacto con Noé, con sus descendientes y con toda criatura
viviente, de que no serán destruidos (Génesis 9:8-17). En la promesa
de Dios de Aun cielo nuevo y una tierra nueva... la gente construirá
casas y vivirá en ellas, sembrará viñedos comerá sus uvas" (Isaías
65:17,21). El punto de ventaja del reino de Dios nos motiva a
enfocarnos en algo más que las simples ganancias a corto plazo. Los
humanos, llamados a convertirnos en mayordomos de la creación de Dios,
debemos respetar la integridad y los límites de la tierra y sus
recursos.
Para sostener el medio ambiente: El
crecimiento de la actividad económica durante el siglo veinte y la
industrialización y el consumismo que lo alimentaron cambiaron de
manera radical la relación entre los humanos y la tierra. Muy a menudo
la tierra ha sido tratada como un receptáculo de desperdicios y un
almacén sin límites de materiales crudos para ser agotados por el bien
del crecimiento económico, en vez de como un sistema ecológico finito
y frágil del cual dependemos los humanos y todas las otras formas de
vida.
En vez de convertirnos en mayordomos al cuidado del
bienestar de la creación a largo plazo, confesamos que hemos agotado
los recursos no-renovables, erosionado los suelos y contaminado el
aire, la tierra y el agua. El crecimiento económico no puede
sostenerse sin un cuidado apropiado del medio ambiente. Cuidar de la
creación significa que los procesos económicos deben respetar los
límites ambientales. ACuando actuamos de modo interdependiente y en
solidaridad con la creación, hacemos justicia. Servimos y conservamos
la tierra, confiando en que su generosidad será suficiente para todos,
y en que será sustentable."11
Nos comprometemos como iglesia y exhortamos a
nuestros miembros a:
-
usar menos, reusar, reciclar y restaurar los
recursos naturales;
-
planear el uso cuidadoso de la tierra propiedad de
la iglesia, y recibir y supervisar de manera sostenible los dones de
la tierra y los bienes raíces.
Hacemos un llamado en favor de:
-
políticas y regulaciones apropiadas que ayuden a
revertir la destrucción ambiental;
-
una planeación que se responsabilice del impacto del
crecimiento regional en comunidades y ecosistemas;
-
suspender los subsidios a las actividades económicas
que agoten los recursos naturales no-renovables;
-
empresas que paguen más por los profundos costos
sociales y ambientales de lo que producen;
-
el desarrollo y el uso de tecnologías que ahorren el
consumo de energía.
Agricultura sostenible: La agricultura es
básica para la supervivencia y la seguridad de las personas de todo el
mundo. A través del llamado de esta actividad, los agricultores
producen el grano para nuestro pan de cada día y para el resto de
nuestro suministro alimenticio. Sin un suministro de alimentos
generoso y de bajo costo, la mayoría de los norteamericanos no
disfrutarían de los medios de vida que tienen. Los agricultores se
enfrentan al reto de producir los alimentos con procedimientos tales
que contribuyan a la regeneración de la tierra y la vitalidad de las
comunidades rurales. Al mismo tiempo, la sociedad completa debe
atender a los altos niveles de riesgo que enfrentan los agricultores y
los bajos precios que a menudo reciben. Los cambios en las políticas
agrarias y el poder de crecimiento de las grandes corporaciones
agrícolas hacen esto más retador aún.
Nos comprometemos como iglesia y exhortamos a
nuestros miembros a:
-
orar por aquellos que cultivan la tierra y
apoyarlos;
-
instrumentar nuevas formas de organización para que
los consumidores se asocien con pequeños agricultores para compartir
los riesgos y rendimientos de la agricultura.
Hacemos un llamado en favor de:
-
Cambios económicos que aseguren que los agricultores
recibirán una mayor proporción de cada dólar obtenido en la venta de
alimentos al menudeo.
-
Precios más adecuados para los productos agrícolas,
de modo que los agricultores puedan recuperar sus costos de
producción y además ser justamente remunerados por su labor.
-
Prácticas agrícolas sostenibles que protejan y
restauren las capacidades regenerativas de la tierra, en vez de las
prácticas que la agotan (al medir la productividad solamente por
rendimientos a corto plazo, por ejemplo).
-
Más justas y mejores condiciones de trabajo para los
trabajadores agrícolas, especialmente los inmigrantes, y
oportunidades para que puedan adquirir su propia tierra.
-
Mejores oportunidades en el nivel de ingresos para
la próxima generación de familiares agrícolas.
Desarrollo sustentable para las comunidades de bajos
ingresos: En muchas comunidades de bajos ingresos la
negligencia y la disminución de los capitales de inversión han cobrado
sus cuotas. En contraste con esto existen ejemplos de la clase de
desarrollo comunitario económico sustentable que toma en cuenta el
medio ambiente, la economía local, la salud y el bienestar general de
la gente. Tal acercamiento crea empleos, prepara a las personas para
trabajar, genera ingresos que se reciclan varias veces en la
comunidad, y sostiene y renueva los recursos ambientales; todo, por el
bien de la viabilidad de la comunidad a largo plazo.
En vez de un acercamiento de los que están arriba
hacia los que están abajo, enfocado en las carencias de una comunidad
y su falta de crecimiento económico, el desarrollo efectivo de una
comunidad se apoya en sus bienes y enfatiza una produccion diversa y
de calidad. Políticas efectivas edifican y realzan las relaciones
sociales, los valores e instituciones de una comunidad, que unidos
pueden fomentar el desarrollo económico. Los residentes locales
determinan el futuro de su comunidad al iniciar, apoyar y sostener
nuevos proyectos. Sus capacidades, destrezas y bienes ayudan a moldear
la visión y plan para la comunidad.
A través de una organización comunitaria que incluya a
todos, la gente puede movilizarse para atender los asuntos económicos
y de otro tipo que puedan impactarles directamente. El gobierno y el
sector privado también deben invertir en la salud, la educación y las
infraestructuras necesarias para un desarrollo sostenible. Cuando las
personas y los recursos están conectados en forma tal que multiplica
su poder y efectividad, dicha conexión ayudará a crear resultados
productivos y una participación significativa en la vida comunitaria y
económica.
Por lo tanto, nos comprometemos como
iglesia y exhortamos a nuestros miembros a:
-
Aprender acerca del desarrollo económico de la
comunidad, participar en él y ofrecer apoyo financiero, además de
organizar estrategias que eleven el bienestar actual y futuro de las
comunidades y el medio ambiente.
-
Apoyar la existencia de corporaciones de desarrollo
comunitario y cooperativas cuyos propietarios sean vecinos o
productores locales.
-
Incluir los valores sociales en nuestras decisiones
de inversión; invertir más recursos en compañías socialmente
responsables y establecer fondos que sustenten a los negocios,
trabajadores, consumidores, el medio ambiente y las comunidades de
bajos ingresos.
Hacemos un llamado en favor de:
-
Que los gobiernos, instituciones financieras, y la
sociedad en general apoyen las estrategias mencionadas en el párrafo
anterior.
-
Buscar nuevas alternativas a los juegos de azar,
como medios de desarrollo económico para las comunidades.
-
Promover concesiones y préstamos a tasas blandas,
para pequeñas compañías y granjas, para que puedan empezar,
desarrollar y expandirse, de manera que puedan ofrecer medios de
vida para más personas, en comunidades de bajos ingresos.
En conclusión, una visión renovada
Perseguir políticas y prácticas que nos lleven a
lograr medios de vida suficientes y sustentables para todos es un reto
tan formidable, que para muchos parece inalcanzable o que no merece el
esfuerzo. La Iglesia, en sus diversas funciones de empleadora, dueña
de propiedades, consumidora, inversionista, o comunidad de creyentes,
puede estar tan al corriente en el dominio de los presupuestos
económicos, como el resto de la sociedad. Pero a pesar de las caídas
de la Iglesia, somos perdonados, renovados y nutridos a través de la
Palabra y de los Sacramentos. Juntos recibimos el mismo pan y bebemos
de la misma copa, cuando estamos en la Mesa. Lo que recibimos es
suficiente; alcanza para sustentarnos. De este modo quedamos
fortalecidos, para persistir en la lucha por la justicia y anticipar
el advenimiento del reino de Dios en toda su plenitud.
Hemos sido enviados al mundo para rendir
testimonio del reino prometido de Dios. El mundo es toda la casa de
Dios, a la que la vida económica intenta servir. El Espíritu de Dios
expande nuestra visión y transforma nuestras prioridades. Así nos
damos cuenta de que no comemos solos; de que todos necesitan comer.
Las multitudes presentes alrededor de la mesa global de Dios se
convierten en nuestros prójimos, en vez de competidores o extraños.
Fortalecidos por Dios, continuamos actuando, orando y esperando que
mediante la vida económica podrán existir verdaderamente medios
de vida suficientes y sustentables para todos.
Resoluciones de Implementación Promulgadas por la Asamblea Bienal de
1999:
1. Adoptar el documento AMedios de Vida
Suficientes y Sustentables para Todos" como un pronunciamiento social
de la Iglesia Evangélica Luterana en América, de conformidad con las
APolíticas y Procedimientos de la Iglesia Evangélica Luterana en
América para Atender Asuntos Sociales" (1997).
2. Hacer un llamado a los miembros de esta
iglesia para orar, trabajar y abogar por que todos puedan tener medios
de vida suficientes y sustentables, y recurrir a este pronunciamiento
para formar en sus ministerios--y en su vida diaria--sus propios
juicios y decidir sus propias acciones.
3. Hacer un llamado a nuestros obispos,
pastores y otros líderes incluidos en nuestros registros, para que
atiendan con renovado interés a las diversas maneras en que la
Escritura, la liturgia, la predicación, la himnodia y las oraciones
pueden expresar la voluntad de Dios para la vida económica; fortalecer
una fe activa por la justicia, y ejercer su liderazgo en la búsqueda
de la justicia económica para sus comunidades.
4. Retar a todas las congregaciones, sínodos y
unidades de la IELA para que ejerzan en la práctica la substancia y el
espíritu de este pronunciamiento e intensifiquen su obra con varios
grupos ecuménicos, grupos de credos diversos y grupos seculares, como
parte de la búsqueda de sus compromisos.
5. Fomentar la educación, el servicio y los
ministerios de alcance de esta iglesia, como parte de su obra en favor
de la justicia económica.
6. Exhortar a las unidades de la IELA y a las
organizaciones afiliadas (agrupaciones de ministerio social, escuelas,
colegios, universidades y seminarios) a que, a la luz de este
pronunciamiento social, revisen y ajusten sus programas y prácticas.
7. Instar a la División para la Iglesia en la
Sociedad en coordinación con otras unidades de la IELA a que, con base
a este pronunciamiento, ejerza su liderazgo y ofrezca consulta y
recursos educativos y de adoración; y que ponga especial énfasis en el
desarrollo de recursos que interpreten este pronunciamiento y
desarrollen sus implicaciones en diferentes áreas de responsabilidad.
8. Instar a la División para la Iglesia en la
Sociedad para que abogue más en favor de la responsabilidad
corporativa social, que participe más en el desarrollo económico de la
comunidad, y que abogue con más interés en favor de políticas públicas
que promuevan los diversos compromisos consagrados en este
pronunciamiento.
9. Hacer un llamado a los miembros de esta
iglesia para que hagan donativos generosos en favor del programa de la
Iglesia Evangélica Luterana en América para Aliviar el Hambre Mundial,
para que, con ello, la Federación Luterana Mundial, la Ayuda Luterana
Mundial, las donaciones para ayudar al hambre nacional y nuestras
agencias ecuménicas compañeras puedan ayudar mejor a aliviar las
causas y consecuencias del hambre, la pobreza y la injusticia. Hacer
también un llamado a los miembros de esta iglesia para que participen
activamente en el apoyo de estos y otros ministerios similares.
10. Hacer un llamado a las instituciones
educativas de esta iglesia escuelas, colegios y universidades,
seminarios, centros de educación continua, campamentos universitarios
y centros de retiro para que desarrollen programas y recursos
educativos a la luz de este pronunciamiento, con objeto de que la
gente pueda estar mejor preparada para responder a los retos de la
vida económica.
11. Instar al Consejo Eclesial para que reporte
a la Asamblea Bienal de la IELA del año 2001 cualquier cambio en las
políticas o procedimientos y sus efectos proyectados por el Consejo
Eclesial o por las unidades nacionales de la IELA, como respuesta al
pronunciamiento social: AMedios de Vida Suficientes y Sustentables
para Todos."
Notas Finales
1. Consultar la discusión de Martín Lutero sobre este
tema, en el ACatecismo Mayor," Libro de Concordia, Theodore G.
Tappert, transl. y ed. (Filadelfia: Fortress Press, 1959), 430-431.
2. El Quinto Mandamiento, según se discute en AEl
Catecismo Mayor," LC, 391.
3. El Séptimo Mandamiento según se discute en AEl
Catecismo Mayor," LC, 395.
4. El Noveno y el Décimo Mandamientos, según se
discute en AEl Catecismo Mayor," LC, 406.
5. Ver el Mensaje de la IELA titulado AInmigración"
(1998) y el Pronunciamiento Social de la IELA titulado APor la Paz del
Mundo" (1995), disponibles en la División para la Iglesia en la
Sociedad (Para obtener este y otros pronunciamientos sociales y
estudios de la IELA, por favor, llame al 800-638-3522, extensión 2718
).
6. En esta y en otras secciones subsecuentes
transcritas bajo la expresión Anos comprometemos," la palabra
Aiglesia" incluye a congregaciones, a sínodos, a toda la organización
nacional, y donde sea relevante, hace un llamado a las organizaciones
afiliadas tales como seminarios, escuelas, colegios y universidades, y
organizaciones de ministerio social, para que adapten sus políticas y
prácticas de conformidad con lo aquí estipulado.
7. AEl crecimiento de la población global, por
ejemplo, se relaciona con la falta de acceso de las mujeres a la
planificación familiar y al cuidado de la salud, a la educación
cualitativa, al empleo remunerador, y a la igualdad de derechos."
Pronunciamiento Social de la IELA AEl Cuidado de la Creación: Visión,
Esperanza, y Justicia" (1993), 3-4.
8. Consultar cómo explica Lutero el Primer Artículo
del Credo, en el Catecismo Menor.
9. Consultar la Estrategia acerca de Mujeres y Niños
Viviendo en la Pobreza de la Iglesia Evangélica Luterana en América
(800-638-3522, extensión 2863).
10. Ver AEl Juego: Un Estudio para las Congregaciones"
(División para la Iglesia en la Sociedad, 1998), 20-22.
11. AEl Cuidado de la Creación..." (1993).
Apéndice
Este pronunciamiento social ha sido adoptado de
conformidad con las APolíticas y Procedimientos de la Iglesia
Evangélica Luterana en América para Tratar Asuntos Sociales" (1997),
el cual hace un llamado para añadir un Apéndice que indique las
enmiendas que han recibido apoyo significativo Aaunque no suficiente"
para ser adoptadas (ver los asteriscos en el texto).
* Debe notarse como un principio que la economía y la
vida económica de un pueblo Aen un sentido cristiano" debe servir a la
totalidad del espíritu y de la vida humanos. Las metas económicas no
son fines en sí mismos, sino que deben servir para enriquecer la vida
espiritual de los humanos, de una manera justa y amorosa. Los fines de
la existencia humana no deben estar dirigidos al enriquecimiento del
poder y de lo material, sino al crecimiento espiritual y sus
bendiciones. Sin embargo, no deben pasar desapercibidas las
necesidades materiales de los pobres y de aquellos que han sido
privados de sus derechos civiles; por el contrario, deben ser
enfatizadas.
** Abstenerse de socavar intencionalmente actividades
que tiendan a propiciar unión.
*** No debe adquirir préstamos irresponsablemente [con
el recordatorio de que esta oración sea eliminada].
Derechos reservados © 1999 Iglesia Evangélica Luterana
en América. Producido por el Departamento de Estudios, División para la Iglesia
en la Sociedad. Traducción provista por el Departamento para la
Comunicación de la IELA. Se concede permiso para reproducir este documento según sea
necesario, con la condición de que cada copia contenga el derecho de
reproducción impreso anteriormente.
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