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21 de Marzo de 2006
Estimados colegas,
Casi
cuatro mil delegados de todas partes del mundo viajaron a Puerto Alegre,
Brasil para asistir a la Novena Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias
(CMI). Reunidos con el tema “Dios, en tu gracia Transforma el Mundo,”
los participantes se reunieron en plenarios y mutiraos, palabra de
origen portugués usada para describir mas de 200 eventos entre
seminarios, plenarios, obras y musicales ofrecidos durante toda la
Asamblea. Los mutiraos no fueron creados como foros para tomar
decisiones sino como espacios abiertos para soñar con un mundo
alternativo. Estudiantes, gente indígena, jóvenes, mujeres, líderes de
iglesias, conjuntamente tocaron temas que mantienen a la vasta mayoría
de la población del mundo viviendo al margen de sus sociedades:
liberación de mercado, una globalización neo-liberal, sexismo, xenofobia,
violencia contra las mujeres, corrupción política, degradación ambiental,
militarismo, etc.
También
se convirtieron en espacios de esperanza y de intenso compartir, donde
los participantes presentaron testimonios de sus vidas a medida que iban
siendo desafiados y transformados con la palabra de Dios.
Esta Asamblea implementó dos nuevas medidas en
la vida del Consejo: el método de consenso para tomar decisiones, en vez
del tradicional procedimiento parlamentario, y un nuevo estilo para la
celebración cúltica. Surgieron preocupaciones por parte de
algunos miembros de la Iglesia Ortodoxa sobre el ethos del Consejo, que
según ellos, estaba tomando una forma de acuerdo a las experiencias
cristianas del Occidente, una perspectiva que se ha convertido en la
norma ecuménica por parte del Consejo Mundial de Iglesias.
En respuesta a esta situación se creo una
comisión especial en la Octava Asamblea en Harare, que recomendó cambios
en la estructura, estilo y ethos del Consejo. Aparte de la propuesta en
la toma de decisiones, el cambio mas destacable fue no referirse al
encuentro de la comunidad como culto. Las familias Confesionales se
reunieron para celebrar entre ellas mismas. Estas celebraciones
eucarísticas no formaron parte del programa oficial de esta Asamblea.
Yo no tengo espacio suficiente en esta corta
carta para exponer la diversidad de temas discutidos en Puerto Alegre.
En el futuro, otro documento podría destacar más algunos de estos temas.
Sin embargo, deseo mencionar solo uno: La reconfiguración del
movimiento ecuménico. En su informe el Moderador del CMI, Católico Aram
I. estableció que “hemos entrado a una nueva era en la historia del
ecumenismo. El paisaje ecuménico esta cambiando radicalmente: las
instituciones tradicionales están perdiendo la motivación y el interés,
nuevos modelos ecuménicos están emergiendo…”Aram I pidió a los delegados
trabajar hacia un ecumenismo centrado en la gente y dispuesto a albergar
y responder a las diferentes realidades ecuménicas. Esta nueva visión de
ecumenismo tiene que ser visionaria y dispuesta a integrar nuevos
modelos alternativos. Otra visión del movimiento ecuménico fue la
presentada por la Iglesia Pentecostal. El Dr. Norberto Saracco, de la
Iglesia Evangélica Buenas Nuevas de Argentina, declaro que “para la
iglesias evangélicas, la unidad no esta basada en el reconocimiento de
la autoridad jerárquica, o en dogmas, ni siquiera en los tratados
teológicos o alianzas institucionales. Nosotros tenemos la necesidad de
aceptar que esta manera de hacer ecumenismo no puede llegar mas lejos.”
¿Cuáles son las alternativas del movimiento
ecuménico?, ¿Tiene el Consejo Mundial de Iglesias la capacidad de
integrar en su membresía a familias confesionales y a denominaciones con
diferentes entendimientos de ecumenismo?, ¿Cómo podemos reflejar hoy la
unidad visible de la iglesia en servicio de la misión de Dios por
el mundo?. Estas son algunas preguntas que forjarán el diálogo ecuménico
después de Puerto Alegre.
Juntos en la Misión,

Pastor Rafael Malpica
Padilla
Director Ejecutivo
IELA para la Misión Global
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